La inteligencia artificial está modificando el trabajo, pero uno de sus efectos más relevantes ocurre en un terreno menos visible: está cambiando qué capacidades necesitan las personas para desarrollarse profesionalmente y a qué velocidad deben adquirirlas.
El Barómetro global del impacto de la IA en el empleo 2026 de PwC, elaborado a partir del análisis de más de mil millones de ofertas laborales de seis continentes, muestra la magnitud de esta transformación.
Según muestra el informe, las habilidades requeridas en los puestos con mayor exposición a la IA están cambiando más del doble de rápido que en aquellos menos expuestos.
El fenómeno plantea un desafío que atraviesa a organizaciones, instituciones educativas y profesionales, en un mercado donde las competencias evolucionan cada vez más rápido y la empleabilidad necesita acompañar esa transformación.
Más IA no necesariamente significa menos empleo
Uno de los hallazgos más interesantes del Barómetro de PwC aparece al observar qué sucede en las organizaciones que están incorporando esta tecnología con mayor intensidad.
Según PwC, el crecimiento de la productividad es 40% mayor en las empresas más expuestas a la IA que en las menos expuestas. Desde 2022, además, las primeras triplicaron su ventaja en crecimiento de productividad laboral.
Pero productividad no es sinónimo únicamente de reducción de costos. PwC señala que las compañías más expuestas también registran un crecimiento más rápido de sus plantillas y salarios. La evidencia sugiere que, cuando la tecnología se utiliza para ampliar capacidades, desarrollar nuevas propuestas y generar valor, puede acompañar también la creación de oportunidades laborales.
Esto cambia la discusión. La pregunta ya no pasa solamente por cuántos puestos puede automatizar la IA, sino por qué nuevos perfiles, capacidades y formas de trabajo comienzan a ganar espacio a partir de ella.
Un mercado laboral de dos vías
PwC identifica dos movimientos simultáneos. Por un lado, existen puestos que la IA está “profesionalizando”. Allí se automatizan tareas más rutinarias y aumenta el peso del conocimiento especializado y las capacidades humanas. Por otra parte, surgen trabajos en los que la tecnología permite que tareas complejas puedan ser realizadas por perfiles menos especializados.
Los primeros muestran actualmente un mayor dinamismo: según el Barómetro 2026, los empleos profesionalizados crecen el doble de rápido y registran un crecimiento salarial 42% superior desde 2021 respecto de los democratizados.
Al mismo tiempo, las nuevas tareas que aparecen en los puestos más expuestos a la IA tienen 2,5 veces más probabilidades de apoyarse en capacidades como la empatía, el criterio y la creatividad, de acuerdo con PwC.
La paradoja es significativa: cuanto mayor es la presencia de tecnología, más relevantes pueden volverse determinadas capacidades humanas.
El primer empleo también está cambiando
Quizás una de las transformaciones más profundas se encuentre al comienzo de las trayectorias profesionales. El Barómetro de PwC revela que los puestos junior con mayor exposición a la IA tienen siete veces más probabilidades de exigir competencias tradicionalmente asociadas a perfiles senior, como liderazgo, criterio o pensamiento estratégico.
A su vez, los puestos iniciales que evolucionaron hacia mayores niveles de responsabilidad crecieron un 35% desde 2019.
El principal desafío para este tipo de posiciones reside en que la IA puede asumir parte de aquellas tareas rutinarias que funcionaban como espacio de aprendizaje para quienes recién ingresaban al mercado laboral. Lo cual obliga a repensar cómo se construye esa experiencia.
En este sentido, las organizaciones necesitarán revisar sus programas de incorporación, mentoría y desarrollo, y decidir qué tareas no automatizarán para generar espacios que permitan desarrollar la experiencia inicial de los perfiles junior.
Las instituciones educativas, por su parte, tienen una oportunidad para fortalecer el vínculo entre formación y mercado laboral, observando qué habilidades están demandando las organizaciones y cómo evolucionan.
Conectar mejor en un mercado que cambia más rápido
Desde Talentia entendemos que este escenario vuelve cada vez más importante la conexión entre talento, instituciones educativas y organizaciones.
Si las competencias cambian rápidamente, no alcanza con publicar oportunidades y esperar postulaciones. Es necesario comprender mejor qué capacidades tiene cada persona, cuáles demandan las organizaciones y dónde pueden generarse conexiones relevantes.
La tecnología y el Smart Matching pueden contribuir a ese objetivo, al acercar perfiles y oportunidades a partir de una mirada más amplia sobre las capacidades y favorecer conexiones con mayor afinidad.
Mientras la IA acelera la transformación del trabajo, el desafío de la empleabilidad será conseguir que las oportunidades, la formación y el desarrollo de las personas puedan evolucionar a la misma velocidad.




